Regalo de cumpleaños para el hombre de dos cabezas
:: Pablo Alaguibe
Otto y Ludvig Grut son el hombre de dos cabezas. Todo el mundo los quiere, por eso tienen tan buen humor. Y este año, al acercarse su cumpleaños, están doblemente contentos:
1. Muchos amigos vendrán a su fiesta.
2. Su tía Grete Grut llamó desde África y París, y dijo que llegaría con un gran regalo.
Después de unos pocos días, que parecen meses...¡ya es el cumple!
Hay globos en la puerta. La casa se llena de colores. Los amigos van llegando. Juegan, corren, se ponen colorados y tienen sed. Pero Leopoldo, el perro sabio, les ha pedido que no toquen la botella de licor. Entonces los invitados beben limonada, naranjada y mandarinada. Comen cocos y alcauciles. Hacen chistes y se ríen, ¡pero la tía Grete no ha llegado!
A medida que abren los paquetes, Otto y Ludvig se emocionan más y más. Los regalos que ellos reciben siempre son especiales.
-Regalo del primo Rufo: una ducha doble. Para que ninguna cabeza enjabonada tenga que esperar su turno.
-Regalo de la profesora Hebe Mendez: media lámpara. Para cuando Ludvig quiere leer un libro y Otto prefiere dormir.
-Tío Mindo: una almohada con separador. Para evitar cabezazos nocturnos.
-Famosa Bailarina Esther Tinti: un repelente para piojos (entre Otto y Ludvig, el contagio es muy común).
-Hija hermosa de la bailarina: una larga bufanda mitad roja y mitad verde, ¡sus colores favoritos!
-Policía de la esquina: un canario mudo. Porque Ludvig ama a las mascotas y Otto ama el silencio.
De pronto se oye el timbre.
-¡Tía Grete...!
Ella trae ropa muy especial, como se usa en aquellos países.
Otto y Ludvig sonríen, pero se rascan las cabezas.
-Trae las manos vacías-, piensa Ludvig.
-¿Por qué ha dejado la puerta abierta?-, piensa Otto.
Entonces la tía hace el anuncio:
-Queridos sobrinos, les traigo el mejor regalo del mundo: ¡un nuevo amigo!
Un joven entra a toda carrera, sonriendo. Y la tía lo presenta:
-Tito Pedroza, ¡EL HOMBRE DE DOS CUERPOS!
Tito Pedroza tiene una sola cabeza para sus dos cuerpos. Uno de los cuerpos juega al fútbol como los dioses, y el otro toca el guitarrín por las calles del mundo. En conjunto, es un ser muy simpático.
Ludvig está deslumbrado con el lado futbolista de Tito Pedroza. Otto admira el otro lado: nunca había visto tocar el guitarrín.
El resto de la fiesta es pura música. Todos celebran la llegada del la tía y su amigo. Y al final... fotos. Otto, Ludvig y los dos lados de Tito ya se sienten como viejos amigos.
-¡Y ahora... lo mejor!, -dice la tía Grete, sacando de su cartera un cartoncito amarillo, –¡un cupón de la Clínica del Doctor Chang, especialista en cruce de cabezas...!
La gente se mira con cara de no entender.
-Bueno, les explico: nuestro amigo Tito quiere tener un solo cuerpo, preferentemente el cuerpo guitarrinista. ¡Y le regala el cuerpo restante a Ludvig o a Otto!, ¡Así cada cabeza podrá tener su propio cuerpo!
Todos festejan, aplauden y brindan con unas gotas de licor, aprovechando que Leopoldo, el perro sabio, ha subido a la terraza a escribir un poema. De todos modos, la hija hermosa prefiere limonada.
Una semana más tarde, los amigos vuelven a encontrarse para despedir a la Tía Grete, que regresa a sus países.
Todos llegan nerviosos y llenos de curiosidad. ¿Quién se habrá quedado con el cuerpo futbolista de Tito Pedroza?, ¿Otto o Ludvig?
Nervios, nervios… RIIIIING… más nervios.
Nadie atiende. Pasan dos minutos. Pasan dos cometas, dos ladrones, dos patrulleros, dos siglos… Y NADIE ABRE…!!!!
Hasta que de pronto el picaporte se mueve. Y al abrirse la puerta… ¡Otto y Ludvig con su mismo cuerpo de siempre, guitarrín bajo el brazo y los pies metidos en botines de fútbol…!
-¿Pero cómo? -preguntan todos, -¿y el cuerpo de Tito Pedroza?
-Lo pensamos dos veces, y dijimos que no, -contesta Otto.
-Es que el guitarrín se toca con las manos. Y al fútbol se juega con los pies. Y en nuestro cuerpo ya teníamos todo eso!, -agrega Ludvig.
-Así que le pedí a Tito que me enseñe los secretos de la música, y me enseñó.
-Y yo le pedí que me enseñe a hacer maravillas con la pelota.
-¿Entonces no hubo operación?
- ¡Oh sí, por supuesto que hubo! La tía Grete, para no desperdiciar su cartoncito amarillo, se unió al Club de Sorteos del Doctor Chang. Y tuvo suerte: le tocó el cuerpo de un gran pensador y la cabeza de la Reina Provincial del Caño de Escape.
La nueva Tía Grete se asoma sonriendo y llorando:
-Ay, estoy muy feliz, muy emocionada, no sé qué decir…
Todos la abrazan. -¡Te ves fantástica!, le dicen, -te ves estupenda!
Pero aún falta la aprobación final. Leopoldo, el perro sabio, se acerca lentamente. Olfatea a todos, uno por uno, hasta llegar a Otto, a Ludvig y a la nueva Tía Grete. Se hace un terrible silencio. Todos lo miran. Entonces Leopoldo hace un extraño movimiento de cola que significa:
-¡Qué vergüenza, señores! Todo esto me pone triste. Muy triste.
Pero enseguida sonríe y hace otro movimiento de cola que significa:
-¡ERA UNA BROMA, TRAIGAN LA PELOTA Y BAILEMOS AL SON DEL GUITARRÍN..!
FIN