InstitucionalTardecitatexto: Pablo Alaguibe ilustración: NinaRana
Entró al consultorio caminando despacio y mirando de reojo a los costados.—Amigo, ¿otra vez por acá? —le dijo el médico—. ¿Qué le anda pasando ahora? —Ehhh, no sé —dijo el monstruo azulinegro —, creo que es lo de siempre. Desde el domingo estoy sintiendo algo muy extraño. Como que... no me duele nada. —Bueno, a ver, y digamé... ¿no le duele dónde? —Bueno, no me duele el codo, ni la panza, ni las narices ni el ojo. —Pero qué cosa, otra vez, ¿y cómo está haciendo para traba-jar así? —No, nada. No voy a trabajar. No puedo. No me duele nada. ¿Cómo hago para gritar? ¿Cómo hago para poner caras ho-rribles? El otro día intenté vomitar y me salió un cantito de benteveo. —Mmmm, a ver, abra bien la boca y saque la lengua. —¿Cuál? —La del medio. Diga “aaaaaaaaaahhhh”. —AAAAAHHHHHH.—Bueno, no, tome su lengua, guárdela, eso no es. Y digamé... ¿qué ha estado comiendo últimamente? —No, nada... bueno el domingo me comí un cactus y después un calzoncillo que me encontré en la vía. —Mmmm, ¿pero nada más? ¿Seguro que no comió alguna porquería? —No, bueno... también me comí unos buñuelos de brócoli... —¡Ah..! —... y unos pancitos con mermela... da... pero eran chiquitos... Había empeorado tanto que en la calle nadie quería pasarle cerca.
FINMAS CUENTOS
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