Institucional

La Princesa y el Ninja

:: Pablo Alaguibe

Hace mucho, en un palacio de terciopelo rosa, vivía un ninja. Se llamaba Nico Ninja, y era el ninja más valiente de toda la escuela, aunque su escuela era muy chica, porque las maestras iban al palacio sólo para él. Su mayor habilidad era volverse invisible. Por ejemplo, cuando pasaba el Jefe Militar, Nico Ninja le arrojaba una flechita envenenada con tinta china y se escondía detrás de una lámpara. El Jefe decía bien fuerte: —OH!, ¿QUIÉN HABRÁ SIDO?, NO VI A NADIE..!
Por ese tiempo, en un refugio secreto del Barrio de Cartón, vivía una princesa. Tenía mejillas de princesa, voz de princesa y corazón de princesa. Es decir, era una verdadera princesa. Pero como nadie lo sabía, en vez de decirle “Majestad”, le decían “la Cuki”. Todas las noches la Cuki salía con su mamá y sus hermanos a juntar latas, botellas y muñecos del Ratón Mickey sin cabeza. Su mamá les daba ánimo: —Algún día tendremos tanto dinero que nos haremos una casa con carteles de las más ricas gaseosas. La Cuki sonreía. Sus ojitos parecían de cristal, pero estaban lluviosos.
Una tarde, mientras la Cuki jugaba con latitas y Nico practicaba el lanzamiento de estrellitas de plata, un dragón negro y multicolor aterrizó en el techo del Cine Paquetuá. La gente abrió la boca, los colectivos frenaron y los perros cortaron el chorrito de pis. El dragón gritó: ¡LA VENGANZA DEL DRAGÓN NEGRO Y MULTICOLOR…!!!., apuntó a la gente y lanzó una escupidita de fuego que cayó sobre el presidente de la Compañía Aero Contaminadora Americana, convirtiéndolo en un pato asado con papas y ajíes. Mientras la gente gritaba “A” y otras vocales, una nueva llamarada alcanzó al Director de la Escuela de Aterrorización de Niños y Mascotas, y lo dejó chiquito y pensativo como un fósforo usado. Junto a las ventanas de la Confitería Paquetuá, cuatro señoras revolvían el té y explicaban:
—Todo esto es culpa de los jóvenes, los pobres y los jóvenes pobres.
El Patio Real parecía un hormiguero recién pisado. Todos corrían espantados. Todos menos el ninja, que preparaba sus armas para combatir al monstruo.
Mientras, en su refugio, la princesa arreglaba el carrito para llegar pronto a la zona del desastre. Ella sabía que los desastres siempre dejan cosas valiosas tiradas por la calle.
El ninja se arrastró bajo las alfombras de seda, rompió los cristales de arco iris, atravesó el Bosque Dorado y el Valle Encantado, hasta verse frente a frente con el dragón.
La princesa cruzó la Zanja de los Moscardones, pasó por los Sembrados de Bolsitas de Plástico, rodeó la casucha del Viejo Guarango y escapó de un perro de un solo colmillo, hasta encontrar a Nico Ninja frente a frente con el dragón.
Nico arrojó una estrellita filosa. El dragón se la tragó.
Nico hizo estallar una bombita de humo. El dragón se la respiró.
Nico hizo un círculo de fuego. El dragón se lo sopló.
Concentrando toda su energía mental, el ninja pronunció las Palabras Mortíferas: —KATANAZUKI CAMOTA MUCHI. El dragón le contestó:—MÁS CAMOTA SERÁ TU MADRE…!!
Para mejorar su puntería, Nico se trepó a la antena del Canal de TV. Pero enseguida se acordó de que la altura le daba miedo. Para colmo, la gente salió a la calle enfurecida: -QUE SE BAJE..! ESTÁ MOLESTANDO LA TRANSMISIÓN DE LA NOVELA “YO TE AMO PERO TU NO SABES QUE MI ABUELO ES TU HIJO”.
El dragón se preparó para dejar a Nico como un chorizo Ninja, pero de pronto… se puso a lagrimear. Era que la Cuki había subido a rescatar al ninja, y ahora bajaban despacito.
Casi todos los dragones se emocionan ante un caso de amor verdadero. Por eso, al ver a Nico abrazado al cuello de la Cuki, el monstruo empezó a decir: —Que sean felices, snif, que coman perdices, snif, no como yo, que ando comiendo caballeros enlatados, empresarios despiadados y otros bocadillos así, todo por los traumas que me quedaron de la infancia…!
Cuarenta y tres micrófonos aparecieron ante las caras del ninja y la princesa.
—¿Se van a casar?
Nico y la Cuki se soltaron enseguida. Y quedaron calladitos, mirando a la cámara con los ojos grandotes.

Por supuesto que no se casaron, porque eran chicos. Pero se hicieron amigos. Y cuando sean grandes… quién sabe.
Mientras tanto, la Cuki, su familia y todo el pueblo fueron invitados al palacio. El presentador anunció: —CON USTEDES, CONSTANZA ÚRSULA KATERINA ISABEL…!
Y entró la Cuki, con sus trenzas relucientes como el sol de marzo.
Los hermanitos miraron a la mamá: —¿Constanza Úrsula Katerina Isabel??
—Sí —dijo la mamá— pero le decimos Cuki porque es más cortito.
Algunas cosas cambiaron desde entonces en aquel país. Nico Ninja consiguió nuevos amigos en el Barrio de Cartón la Cuki se hizo amiga de la gente del palacio. El dragón fue perdonado y se hizo famoso con su libro “Cómo vencer las ganas de lanzar fuego desde un techo”. Y junto a las ventanas de la Confitería Paquetuá las señoras siguen revolviendo el té. Pero ahora, cada vez que pasa una nena llevando un carrito, hacen silencio y piensan: —Tal vez sea una princesa...

FIN